Entrevista al trovador Lizardo Carvajal 
Entrevista realizada el viernes
31 de mayo de 2002 por la Comunicadora
Xiomara Campo para el Boletín de Tierra Mestiza.
X.C. ¿Quién es Lizardo Carvajal?
L.C . Esa pregunta es muy difícil de responder. Creo que para la gente que está cerca de mí soy mis acciones y mi forma de pensar. Para la gente que me escucha y no me conoce, soy solamente mis canciones. X.C. ¿Quién es Lizardo Carvajal cuando está acompañado de su guitarra? L.C. Somos uno solo. Somos una mezcla indisoluble, como un centauro contemporáneo: mitad hombre, mitad guitarra X.C. En tus canciones haces referencia constante a obras de arte pictórico. ¿Eres pintor? L.C. No, soy diseñador gráfico. Sin embargo en mis canciones se pueden encontrar muchas referencias al mundo gráfico. Mujer Museo, Colores y Canción del Editor son canciones que hacen referencia a lo visual. X.C. ¿Cuáles son tus influencias musicales? L.C. Mi primera influencia musical es la misma influencia que todos hemos tenido; nuestra madre. Creo que mi primera influencia musical fue el corazón de mi mamá; ese ritmo binario. "Nueve meses allá adentro, escuchando el corazón rítmico y puro de mi madre musical." como digo en una canción. Después siguió siendo mi mamá. Recuerdo mucho que la radio tenía una presencia constante en mi casa. Ahí, por obligación tenía que escuchar a Los Panchos, Miguel Bosé, Pimpinela, Los Chalchaleros, y a Nat King Cole. Debo admitir que esas fueron mis segundas influencias musicales. La tercera es la música del Maestro Jairo Ojeda y su música infantil, por su puesto. Luego hay una etapa en la vida en la que a uno no le interesa mucho la música, por ahí entre los seis y trece años. Cuando me reencuentro con la música a los trece años, llega a mi una obra literaria y musical estupenda que es Silvio Rodríguez. Esa música me amplió los horizontes de la armonía musical y la concepción poética, la lírica musical. Esa es mi cuarta gran influencia musical. Adicionalmente también leía con muchísimo interés la obra de Nicolás Guillén. Esa es mi influencia literaria más fuerte. También hay un momento muy especial en el que me influye la música colombiana, especialmente la música andina colombiana. Por esa época tenía un trío con Alejandro y Mario, que son dos de mis hermanos. Tenía un trío de guitarra, tiple y bandola. Tocábamos bambucos, pasillos. Ahora trato de alimentarme de casi todo lo que llega a mi: Pedro Guerra, Pablo Milanés, Vicente Feliú, Eduardo Peralta, Joaquín Sabina, Fito Páez, todo esa música maravillosa. X.C. ¿Cómo describes la labor de un trovador LC. Pues, esa es una de las labores más hermosas que hay. El trovador es, esencialmente, un cazador de historias. las descubre, no las inventa. Con esto quiero decir que el trovador es un tipo normal. No es el inspirado por los favores de Dios ni de una hierba. Lo único distinto entre un trovador y un hombre común es que el trovador posee la sensibilidad para contar esas historias a través de la música. Yo creo que el trovador es un observador, simplemente, un cronista. Eso es lo que nos puede diferenciar de otros tipos de músicos y es lo que hace linda esta labor X.C. Y el trovador, ¿también entretiene. L.C. Eso es muy importante. Pero no es lo único. Hay gente que piensa que el buen músico es el que hace que la gente baile o aplauda mientras canta. Yo creo que eso en muchos casos es una falsa participación, una falsa alegría; un falso entretenimiento. La trova no produce precisamente ese tipo de sentimientos. La trova es una música que intenta mover ideas, "poner en movimiento lo supuestamente estático", como dice Silvio. Y el disfrute y el entretenimiento lo debe encontrar el auditorio en el desafío de entender una canción y su mensaje, no sólo en el ritmo marcado, el beat, el golpe para bailar. Yo creo que la música perfecta es la que mueve las ideas al mismo tiempo que te hace mover el cuerpo. Creo que por esa razón admiro a Rubén Blades, porque su música tiene un efecto similar a lo que te decía X.C. ¿Tu música mueve las ideas y el cuerpo L.C. Yo creo que no. Definitivamente no. Sólo mueve ideas.Pero eso no es malo. A mi, particularmente, escuchar un Piazzolla, un Motzar o un Haydn me produce parálisis corporal. Es tan buena esa música, tan intensa, tan intelectual, que no soy capaz de hacer otra cosa mientras la escucho. sería un irrespeto hacer otra cosa. Hay otra música prostituta que permanece ahí, mientras esperás en el teléfono o almorzás. Si, pero algún día quisiera hacer algo que se pudiera bailar. Pero primero tengo que aprender a bailar. X.C. ¡¿No sabes bailar?! L.C. No. X.C. El concepto de trovador toca mucho el de música popular. Es decir, el trovador es el músico del pueblo en la Edad Media. ¿Cómo podemos hablar ahora de trovadores si la trova es una música anti-popular L.C. Bueno, yo creo que eso es una verdad a medias. Eso es lo que sucede en las ciudades de nuestro país. Pero si tu miras la música trovadoresca de nuestra Costa Pacífica, la música vallenata o la trova paisa y la llanera, pues, son fenómenos populares. Lo que pasa es que estos fenómenos culturales no tienen eco en los medios. Y lo que vivimos aquí en la ciudad es que la música trovadoresca ha desaparecido. La música que ahora podríamos llamar popular es la música impuesta por los medios y el mercado. Es la música que el pueblo consume por obligación. En este sentido tienes razón. Si. Eso es triste, pero ahí está precisamente la labor de los trovadores de ciudad, y es recuperar ese estatus popular para nuestra música. Como decía Martín Fierro: "Hasta que el pueblo las canta, las coplas coplas no son. Y cuando el pueblo las canta ya nadie sabe de autor. Procura que tus coplas vayan al pueblo a parar, que volcando el corazón en el alma popular, lo que se pierde de gloria se gana de eternidad." Es eso. esa es la labor del trovador.
X.C. ¿Qué le quieres entregar al público con tus canciones? L.C. Les quiero entregar mi pensamiento en forma de música. X.C. ¿Qué quieres que recuerde el público de tus canciones? L.C. Considero que la trova es un tipo de música fugaz, no es precisamente, el tipo de música, para recordar y repetir. Es como el jazz; se arma y se desarma en un momento musical. Yo me conformaría con que en el momento que comparto mis canciones con la gente que quiero, me escuchen y me respeten, y además disfruten de lo que están escuchando. X.C. Cuando alguien se te acerca y te canta alguna de tus composiciones ¿qué sientes?
L.C. Eso es una de las experiencias más fascinantes para un compositor, eso es sentir de alguna manera que la canción efectivamente ha cumplido su labor, que la canción como extensión del pensamiento de un trovador ha llegado hasta ese destino único y principal que es el oyente, y esa es una sensación verdaderamente indescriptible. X.C. ¿Qué piensas acerca de las llamadas canciones comerciales? L.C. Las canciones que están hechas basadas en la ley de la oferta y la demanda no pueden ser canciones buenas. De hecho, creo que nada pensado bajo esa óptica es bueno. Yo no creo que ninguna obra maestra de la humanidad se haya pensado bajo esa ley. Imaginémonos a Leonardo da Vinci pintando la Mona Lisa bajo esos preceptos. No, para él existían determinantes más importantes, el manejo de la luz, la perspectiva, el claroscuro, el volumen y lo mismo tiene que ser para un compositor, deben haber un manejo mas importante como la armonía y un buen manejo temático en sus canciones. Esto no quiere decir que la música no se deba comercializar, que es otro problema. Yo considero que precisamente para que la música sea popular debe haber un trabajo de comercialización, publicación y fomento de la música, siguiendo los preceptos de respeto y de calidad. X.C. ¿Crees que en Colombia se puede comercializar un trabajo como el tuyo? L.C. Sí, pero solo si existe una actitud decidida de los medios y de las instituciones culturales a apoyar esta música. De lo contrario la trova seguirá dependiendo de la autogestión de agentes culturales independientes. Aquí debemos señalar la importante labor que cumplen personas como Pacho y Gloria Perea, creando espacios tan ricos y únicos como Tierra Mestiza. X.C. Gracias por esta entrevista, trovador. L.C. No, gracias a ti Xiomara y te espero este jueves 6 de junio en Tierra Mestiza donde daré un recital con mis canciones. X.C. Allá estaré. L.C. Chao X.C. Chao |